Agencia vegetal y percepción sensorial
Aprender a percibir como ampliación de la atención antropológica
Cómo el aprendizaje sensible del cultivo de cannabis amplía la atención antropológica hacia la vida vegetal, sin atribuir a las plantas intenciones ni sentidos humanos.
Pregunta de investigación
¿Qué cambia en la atención antropológica cuando se aprende a percibir a una planta a través de las prácticas del cultivo?
La antropología ha pensado durante mucho tiempo la agencia a partir de capacidades que reconocemos en las personas: la conciencia, la intención, el lenguaje. Con ese criterio, casi todo lo que no es humano queda fuera, y las plantas más que ninguno. Este ensayo explora otra entrada. Parte de la experiencia de cultivar cannabis y sostiene que el aprendizaje sensible que esa práctica exige amplía la atención antropológica hacia la vida vegetal. No lo hace probando que las plantas piensen o sientan como nosotros, sino mostrando qué se vuelve visible cuando se aprende a percibirlas con el cuerpo.
El cuerpo como punto de partida
Csordas (1990) propuso entender la corporalidad como un paradigma para la antropología. Su argumento central es que el cuerpo no es un objeto que la cultura modela desde afuera, sino el fundamento existencial de la experiencia y, por tanto, de la cultura. Recupera de Merleau-Ponty la idea de una relación con el mundo que es previa a la reflexión y a la representación: percibimos y actuamos antes de formular proposiciones sobre lo que percibimos. En la antropología argentina, Citro (2009) desarrolla una línea cercana con una etnografía atenta a los cuerpos como portadores de significados y como sujetos de transformación.
Ingold (2000) agrega un matiz que importa para el cultivo. Percibir no consiste en recibir información de un entorno separado y luego interpretarla. Es una habilidad que se desarrolla al participar en una práctica, y por eso la percepción se educa. A esa educación la llama educación de la atención: aprendemos a notar ciertas cosas porque hacemos ciertas cosas con otros y en cierto lugar. Los cuerpos, dice en otro texto, crecen con las habilidades, los hábitos y las debilidades que su vida va incorporando (Ingold, 2001). Myers (2017) llega a una idea afín desde otro camino: atender a las plantas es una práctica sensible que puede educarse y que se configura en contextos específicos.
Cultivar una planta de cannabis es un buen caso para ver ese proceso. Su ciclo puede completarse en pocos meses, de modo que una misma persona alcanza a observar transformaciones que en otras especies exigirían años. La lentitud con que suelen cambiar las plantas es un obstáculo para la atención humana, y el cultivo de ciclo corto la facilita. Esto es una hipótesis de trabajo y no una regla general: sugiere que la legibilidad temporal de ciertas plantas favorece el aprendizaje sensible, lo cual no es poco para una antropología que busca incorporarlas.
Tres cosas que conviene no confundir
Hablar de agencia vegetal exige separar al menos tres planos.
El primero es la respuesta fisiológica. Las plantas perciben variaciones de su entorno y responden a ellas: orientan hojas y tallos según la luz, ajustan su crecimiento a las condiciones en que viven, modifican su química ante ciertos estímulos. Un estudio de Appel y Cocroft (2014) lo ilustra con precisión: plantas de Arabidopsis thaliana expuestas a las vibraciones producidas por orugas al masticar activaron luego mayores defensas químicas cuando fueron atacadas, y distinguieron esas vibraciones de las del viento. El hallazgo es relevante y a la vez acotado. Se refiere a una especie modelo y a una respuesta específica. No muestra que las plantas «escuchen» en el sentido humano, ni que comprendan el habla, ni que disfruten de la música. Tampoco se puede trasladar sin más al cannabis.
El segundo plano es la capacidad de hacer una diferencia en una relación. En este sentido relacional, una planta tiene agencia cuando lo que ella hace, cambia, crece o deja de crecer modifica las decisiones y las prácticas de otros. El cultivador riega, poda, cambia la luz o espera porque la planta se comporta de cierta manera. Esta agencia no requiere conciencia ni intención: se define por sus efectos en una trama de relaciones, no por un estado interior.
El tercer plano es la atribución humana de intenciones. Es frecuente que quienes cultivan hablen de plantas que «piden» algo, que «se quejan» o que «agradecen». Esas expresiones son un dato etnográfico valioso sobre cómo se establece una relación con otro ser vivo. No son, en cambio, evidencia de que la planta tenga emociones o propósitos. Que una planta pueda responder a estímulos no prueba emociones, conciencia ni sentidos idénticos a los humanos, y atribuírselos confunde el segundo plano con el tercero.
Sostener estas distinciones evita dos errores simétricos: tratar a las plantas como superficies pasivas donde se proyectan significados, y tratarlas como pequeñas personas. Lo que una antropología horizontal puede ofrecer es un tercer camino. Consiste en prestar atención a lo que las plantas hacen en una relación, sin exigirles que se parezcan a nosotros para contar.
Una observación personal, con sus límites
En mi último cultivo personal comparé dos plantas de una misma genética, una cultivada en tierra y otra en un sistema hidropónico. Procuré mantener las mismas condiciones externas y las mismas cantidades de nutrientes, pero el medio, y con él el ambiente en el sentido de Ingold, era distinto. La planta en tierra se mantuvo más compacta y baja; la hidropónica desarrolló un sistema radicular y un tamaño mucho mayores.
Esa comparación no es un experimento. Se trata de una observación de una persona sobre un par de plantas, sin réplicas, sin mediciones sistemáticas reportadas aquí y con diferencias de manejo del agua inherentes a cada medio. No permite hablar de significación estadística ni descartar explicaciones alternativas, como la disponibilidad de agua y de oxígeno en la zona de las raíces. Tampoco autoriza a decir que la planta en tierra se «preparó» para una sequía: esa lectura, que me resultó tentadora, atribuye una anticipación que el material no puede sostener.
Lo que sí ilustra es algo más modesto y, para este argumento, suficiente. Aprender a mirar un cultivo incluye aprender a ver la forma de una planta como el resultado de una relación con su medio, y no como una propiedad fija de su genética. La observación entrena una pregunta, no la responde.
Qué significa horizontalizar
Hablar de una antropología horizontal puede entenderse mal. No consiste en equiparar a humanos y plantas, ni en atribuir a unos las capacidades de los otros. Consiste en ampliar el repertorio de lo que la disciplina considera relevante para entender una relación: los ritmos de crecimiento, las respuestas a la luz o al agua, las formas que toma un cuerpo vegetal. Todo eso se aprende, y se aprende con el cuerpo. El cuerpo del investigador, educado en una práctica de cultivo, deviene así un instrumento de la etnografía, con sus sesgos y con sus alcances.
Queda por saber hasta dónde llega este camino. Una atención entrenada por el cultivo puede ser también una atención sesgada por los intereses de quien cultiva, que mira lo que le sirve. Reconocer esa tensión forma parte del trabajo. La agencia vegetal, entendida como capacidad de hacer una diferencia en una relación, es una herramienta para describir con más cuidado. Su valor depende de que no se la convierta en un argumento sobre lo que las plantas piensan.
Referencias
- Appel, H. M., & Cocroft, R. B. (2014). Plants respond to leaf vibrations caused by insect herbivore chewing. Oecologia, 175(4), 1257–1266.
- Citro, S. (2009). Cuerpos significantes. Travesías de una etnografía dialéctica. Biblos.
- Csordas, T. J. (1990). Embodiment as a paradigm for anthropology. Ethos, 18(1), 5–47.
- Ingold, T. (2000). The perception of the environment: Essays on livelihood, dwelling and skill. Routledge.
- Ingold, T. (2001). From complementarity to obviation: On dissolving the boundaries between social and biological anthropology, archaeology, and psychology. En S. Oyama, P. E. Griffiths & R. D. Gray (Eds.), Cycles of contingency: Developmental systems and evolution. MIT Press.
- Myers, N. (2017). Ungrid-able ecologies: Decolonizing the ecological sensorium in a 10,000 year-old naturalcultural happening. Catalyst: Feminism, Theory, Technoscience, 3(2). https://doi.org/10.28968/cftt.v3i2.28848
Cómo citar
Maffei Gaido, P. (2026). Agencia vegetal y percepción sensorial: Aprender a percibir como ampliación de la atención antropológica [Ensayo]. https://maffeigaido.com/es/writing/agencia-vegetal-percepcion-sensorial/